Todos tenemos una Leyenda Personal que cumplir. No importa que los demás apoyen, critiquen , ignoren, toleren: tú estás haciendo eso, porque es tu destino en esta Tierra y la fuente de toda alegría.
El sol me pertenece, el aire es mío, no me tasan el agua porque abunda en claras fuentes y en el ancho río; ¿y no es mía la tierra que fecunda mi labor incesante y fatigosa? ¡Me arrebatan las mieses que he segado, y se las lleva gente perezosa que vive sin dolor y sin cuidado! ¡Tras de quitarme el pan que se me debe, arrancarme los hijos que me ayudan! ¡Y nos llaman soez, inmunda plebe, y si estamos vestidos, nos desnudan! Para vivir nos falta un elemento detentado por leyes inhumanas: con la tierra nos roban el sustento... ¡y respondemos con protestas vanas! Pero la plebe ha de cansarse un día de prorrumpir en quejas inocentes ¡Para acabar con tanta villanía no basta con las uñas y los dientes! Nicolás Estévanez y Murphy maimenes
Y pasan los años,como suspiros alados que no dejan huella y que sin embargo,marcan a golpe de cincel. Así es la vida, una película sin editar que pasa en un minuto de tiempo y que marca para siempre. Vivir es un arte diario,lento y vertiginoso a la vez por más contradictorio que parezca. Nos creemos que vamos a vivir para siempre, y el implacable tiempo nos demuestra lo contrario. Sólo se vive una vez,dicen...y cierto es ¡¡¡¡ aunque miramos para otro lado obviando la realidad. ¿ Qué so los años...sino suspiros al viento? Cada día, cada minuto,cada segundo es tan vital como necesario; por eso hay que vivir a nuestra manera, nuestra forma, siendo capaces de entender que somos capitanes y grumetes de nuestro vivir. Capaces de todo y nada, capaces de disfrutar, entender y asumir nuestra propia responsabilidad de hacer con nuestras vidas cuanto nos plazca, cuanto creamos,cuanto vivamos ,cuanto nos haga felices... Asumir nuestro propio rol personal no es tan fácil puesto que el hombre ,...
Cuento Sufí ¡Escuchad, oh amigos!, esta historia; historia que, en sí, es el relato de nuestro propio estado. (Masnawi I 35) Un rey, acompañado de un grupo de cortesanos, ve, en el transcurso de un viaje, a una bella sirvienta, y, enamorándose de ella, la compra a su amo. Más tarde, cuando el rey quiere reunirse con su bella sirvienta, la encuentra enferma y moribunda. El rey, preocupado, llama a todos los médicos de la corte, solicitándoles que curen a su sirvienta. Sin embargo, por mucho que los médicos la tratan, no hay ninguna mejoría en la bella doncella. El rey, muy apenado y perdida toda esperanza en los médicos, se retira y se sumerge en lamentos y oraciones, suplicando a Dios, y refugiándose en Su misericordia. Durante sus oraciones, el rey se queda dormido y tiene un sueño en el que un anciano le da la buena nueva de que al día siguiente por la mañana un médico sabio vendrá para curar a la sirvienta. Por la mañana, el rey va a su encuentro...
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