Cosas del alma ...
"Hay una vieja que vive en un escondrijo del alma, le llaman la loba ... Su única tarea consiste en recoger huesos. Su especialidad son los lobos. Se arrastra, trepa y recorre espacios en busca de huesos de lobo y, cuando ha juntado un esqueleto entero, se sienta junto al fuego y se pone a cantar. Entonces los huesos de las costillas y de las patas del lobo se cubren de carne y a la criatura le crece el pelo. La loba canta un poco más y la criatura cobra vida. Sigue cantando y la criatura lobuna empieza a respirar. Canta con tal intensidad que el lobo abre los ojos y sale corriendo cañón abajo. En algún momento de su carrera, debido a la velocidad o al chaporreo en el agua del arroyo, a un rayo de sol o a un rayo de luna ... el lobo se transforma de repente en una mujer que corre libremente hacia el horizonte, riéndose a carcajadas.
Recuerda que, si te adentras en el desierto y está a punto de ponerse el sol y quizá te hayas extraviado un poquito y te sientes cansada, estás de suerte, pues bien pudiera ser que le cayeras en gracia a La Loba y ella te enseñara una cosa ... una cosa del alma.
La Loba canta sobre los huesos que ha recogido. Cantar significa utilizar la voz del alma. Infundir alma a lo que está enfermo o necesita recuperarse. Cantar es hablar con el propio alma.
La Loba está dentro de nosotras. Toda mujer tiene acceso a ella y a ese lugar. A través de la meditación profunda, de la danza, la escritura, la pintura, la oración, el canto, el estudio, la imaginación activa o cualquier otra actividad que exija una intensa alteración de la conciencia. Llega a ella por medio de actos profundamente creativos, a través de la soledad deliberada y del cultivo de cualquiera de las artes.
En nuestro interior vive la vieja que recoge huesos, en nuestro interior están los huesos del alma, en nuestro interior tenemos la capacidad de volver a configurarnos y tenemos los huesos que nos pueden cambiar y pueden cambiar nuestro mundo y tenemos el aliento, nuestras verdades y nuestros anhelos.
Incluso en el mejor de los mundos el alma necesita una remodelación, siempre hay algo que se desprende, que se desconcha o se despinta.
Todos iniciamos nuestra andadura como un saco de huesos perdidos en algún lugar del desierto, un esqueleto desmontado, oculto bajo la arena. Nuestra misión es recuperar las distintas piezas. Un proceso muy minucioso que conviene llevar a cabo cuando las sombras son apropiadas, pues hay que buscar mucho. En nuestro interior tenemos la capacidad de volver a configurarnos."
Del libro de Mujeres que corren con lobos
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