miércoles, 27 de marzo de 2013

No lleves nunca a cuestas...

No lleves nunca a cuestas más de un problema a la vez, hay quien carga tres: todos los que tuvieron, todos los que tienen y todos los que esperan tener



Que difícil se nos hace a las personas vivir el momento presente, nuestra mente siempre nos lleva por caminos intrincados para desviarnos de nuestro objetivo, dirigiendo nuestra energía hasta los sucesos del pasado, en los que nos hemos quedado atrapados, o hacia las preocupaciones del futuro, que aún no han llegado. El momento presente, de por sí solo, ya tiene una carga suficiente de sucesos a los que dedicar la atención, y necesitamos toda nuestra energía actual para afrontarlos.

La vida está siempre en constante movimiento, y el movimiento es sinónimo de sucesión, por lo tanto, los sucesos se suceden constantemente uno detrás de otro y nosotros vamos a caballo sobre todos ellos. Necesitamos mucha paz y armonía interior para poder discernir, de entre todo lo que nos sucede, cúal de ellos merece que le dediquemos nuestra energía. No podemos solucionar todos los problemas que se nos presentan a la misma vez, porque sino la energía se dispersa y no contamos con el raciocinio suficiente para poder afrontarlos.

Normalmente las cosas no suceden por que sí, siempre hay un motivo oculto en todas ellas, y necesitamos mucha comprensión para descifrarlo antes de dar el primer paso. En primer lugar debemos averiguar si el problema en cuestión está en nuestra mano resolverlo, porque puede ser, que por muchas vueltas que le demos, está fuera de nuestro alcance el solucionarlo, entonces no va a necesitar que le dediquemos nuestra atención, en su momento y lugar ya encontrará la salida y se resolverá. Y si verdaderamente la solución pasa por nosotros, averiguar la mejor manera de solucionarlo.

Puede ser que esa solución esté en dejarse ayudar por los demás, pero normalmente somos demasiado orgullosos para permitirlo. Sentimos que fracasamos y eludimos nuestra responsabilidad si lo hacemos, pero tal vez será eso lo que obtendremos como resultado si el orgullo se antepone ante la sabiduría. Es de sabios saber cuándo se ha de abandonar o cuándo rendirnos y dejar que las cosas sigan su curso, y es de sabios saber en qué momento actuar utilizando todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance.

La vida no nos pondrá nunca problemas trampa que no podamos resolver, porque dentro de cada problema oculta también la solución. Por eso es tan importante estar centrados en el momento presente y con todos nuestros sentidos preparados para percibir, si estamos anclados en las emociones densas y negativas del pasado, o en las volátiles del futuro, pasaremos por alto las que necesitamos para el ahora.

Cuando una situación parecida del pasado se repite, puede ser que estuviera inacabada y precise su conclusión en el presente, pero hemos de tener en cuenta que nosotros ya no somos los mismos de antes, ni las circunstancias que la envuelven, por lo tanto, tal vez precise ser afrontada de una manera distinta, con un conocimiento diferente, con otra actitud. Si nos empeñamos en actuar de la misma forma nuestros resultados serán los mismos que obtuvimos en el pasado y volveremos a quedarnos anclados.

Los sucesos del pasado solo son la base del aprendizaje para el momento presente, y éstos a su vez, el terreno fértil para los del futuro. Por lo tanto los problemas del ahora, y de uno en uno, son los que precisan de toda nuestra atención y energía. No podemos cargarlos todos juntos a nuestras espaldas porque no podremos mirar hacia delante. Tal vez si los afrontamos de frente con la mirada puesta como si fueran regalos, al desenvolverlos veríamos la solución que estaba envuelta entre sus lazos, y si por aquellas los envoltorios están vacíos de contenido, es que quizás llegó el momento de reciclarlo en la basura y no seguir cargando con su peso por más tiempo.

Webislam

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada