martes, 16 de abril de 2013

Historia de Canarias




El primer jefe romano que traspasó la cadena montañosa del Atlas describió los sorprendentes y desconocidos parajes en los que habitaban tribus como los Canarii, de los que podría proceder la población prehispánica canaria, y que vivían entre bosques densos y profundos llenos de elefantes y leones, de los que posteriormente se proveería el Imperio.
La descripción corresponde a la conferencia 'La campaña norteafricana de Roma y el sorprendente entorno de la tribu de los Canarii' que tiene previsto impartir el conservador del Museo Arqueológico de Tenerife, José Juan Jiménez, el 17 de abril en el Museo de la Naturaleza y el Hombre de la capital tinerfeña dentro del curso "Los detectives de la naturaleza".
José Juan Jiménez, que también es doctor en Prehistoria por la Universidad de La Laguna y autor de libros como "Canarii. La génesis de los canarios desde el mundo antiguo", explica en una entrevista a Efe que su investigación sobre el norte de África engloba fuentes escritas grecorromanas, evidencias arqueológicas, información paleoambiental y etnología tribal.
Este acopio de datos permite la reinterpretación del entorno norteafricano, una visión innovadora en un ámbito continental dinámico y cambiante¯, señala el arqueólogo.
Detalla que en el siglo I grupos líbicos norteafricanos se levantaron contra Roma y tras meses de duros combates, los romanos derrotaron a las tropas de Aedemon, líder de los insurrectos, pero las tribus que no aceptaron la paz se trasladaron a las montañas del Atlas y, al año siguiente, reanudaron las hostilidades.
Explica Jiménez que, para mitigar esta rebelión, el emperador Claudio envió en el año 42 como legado a Suetonio Paulino, el primer jefe romano que traspasó el Atlas.
"Las referencias arqueológicas y el paleoambiente del Magreb muestran un elenco de especies que -entre otras- incluye bosques de cedro y thuya, el león y el leopardo de Berbería, el elefante y el oso del Atlas, así como diversos herbívoros, carnívoros y reptiles, coincidiendo con datos que el Legado imperial envió al Senado romano para informar sobre su campaña expedicionaria¯, dice José Juan Jiménez.
Según la información recabada, Suetonio Paulino confirmó que la altura de la cadena montañosa era elevada y que su base la ocupaban bosques densos y profundos de árboles con troncos altos, brillantes y sin nudos.
Suetonio Paulino recorrió y traspasó los márgenes de un río llamado Ger, atravesó desiertos de polvo negro con rocas eminentes que parecían calcinadas y localizó a grupos tribales como los Canarii en un área cuyos bosques cercanos estaban llenos de elefantes, fieras y todo tipo de serpientes.
El experto añade que "los hechos posteriores demostraron el interés económico subyacente en el relato: bosques de cedro y de thuya, esto es, maderas preciadas; elefantes, es decir marfil con el que labrar objetos suntuarios; así como fieras y otros animales para la obtención de pieles, los espectáculos, juegos y cacerías".
De la misma forma que sucedía con otros lugares distantes en la fachada atlántica como Mogador, actual Essaouira (Marruecos) y su entorno, los romanos encontraron fuentes de materias primas muy cotizadas como madera, goma sandaraca, marfil, fauna silvestre, pieles, murex y púrpura.
Según el conservador del Arqueológico de Tenerife, las fuentes grecorromanas citan que en Mauretania se fabricaban mesas de madera hermosamente veteada y grandes dimensiones que se exportaban a Roma, donde alcanzaron precios entre medio millón y 1.300.000 sestercios (equivalentes a 91 kilogramos de oro en época de Nerón) pues una de estas mesas podía alcanzar el valor de una explotación agraria.
A fines del siglo I, las mesas de madera de thuya se hicieron descansar en pies de marfil, como los del asiento descubierto recientemente en Herculano (Italia), con el que también se hacían los cetros y tronos de los emperadores y las estatuas de los dioses que se colocaban en los templos.
José Juan Jiménez añade que el uso de la púrpura para teñir la vestimenta era muy considerado por los romanos pudientes y en las celebraciones triunfales la combinaban con el oro.
En unos tiempos en los que el salario anual de un legionario romano ascendía a unos 900 denarios, el precio de una libra (270 gramos) de púrpura violada ascendía a 100 denarios de plata y se pagaban mil por una libra de la famosa púrpura Dibaphia Tiria, que era teñida dos veces.
Los precios no dejaron de subir con el paso de tiempo hasta el punto de que una libra de púrpura Serico blatta (exclusiva del emperador) llegó a costar 150.000 denarios.
Como la obtención del color rojo-morado era muy costosa -pues un solo gramo del producto se extraía de más de 10.000 ejemplares- fue asociada con el lujo y el poder, de forma que "vestir la púrpura" estaba reservado a reyes, emperadores, gente adinerada y sumos sacerdotes.

lunes, 15 de abril de 2013

Pimienta, canela y azúcar. El sabor de la vida

Dime qué comes y te diré quién eres, podría ser la frase más usada por las personas que se inclinan por una buena nutrición.
Siendo la cocina una de mis grandes pasiones, yo haría un corolario que diría: dime cómo condimentas tu comida y te diré quién eres.
La relación que tenemos con la comida es enorme. Todas nuestras actividades giran en torno a ella y siempre procuramos hacer una pausa para disfrutar de los alimentos. Existe quien agrega un poco de picante, salsa o pimienta, pero sabemos que podemos agregar un poco más de sabor en caso de ser necesario.
Así como la comida necesita especias para adquirir un mejor sabor, también la vida necesita curry y orégano.
La vida diara es como un plato de pollo cocido. Simplemente está ahí y te lo puedes comer. Cumple su propósito al ser nutritivo, da sentimiento de saciedad y listo. Pero la verdad es que un plato de verduras o carne cocidas no es atractivo y tampoco se va a antojar. Hay que agregarle más ingredientes e invertir tiempo para crear una cacerola que huela rico y sea un platillo sabroso.
Recientemente he notado que muchas personas sufren de vida insípida. No están inspirados, piensan que sus vidas son aburridas y que sólo se levantan para vivir un día más, sin motivación ni recompensa.
Esto es muy triste.
Pero si usas la analogía de las especias en la comida, ¿no es lógico pensar que la vida, por sí misma, necesita condimentos también? Así tus días son alegres y llenos de retos, por más tranquilo que sea tu estilo.
No necesitas ser Lara Croft o James Bond para tener sabor en la vida. Como ejemplo personal, mi vida no está llena de acción y peligro como en las películas. A cambio tengo retos intelectuales y creativos que llevan mi mente al límite.
Lo mejor es que estos aderezos para la vida son gratis. Sólo necesitamos ganas de salir adelante y ser creativos.

Algunas especias para la vida

Sal. Este es el condimento más básico. Es lo que menos cuesta trabajo conseguir y está ahí, gratis. La sal de la vida son las relaciones personales. Están ahí, ayudan a que todo tenga muy buen sabor. Claro que si usamos mucha sal, la vida tendrá un sabor difícil de pasar.
Pimienta. Junto con la sal, siempre podemos encontrar la pimienta. La pimienta es la pasión, lo que más nos gusta. Es un reto intelectual, es escribir un poema, es jugar futbol con los amigos, jugar un juego, contar un chiste, emocionarte con un deporte, es entrenar lo que te hace falta. El ser humano es un crisol de pasiones y todos tenemos al menos una.
Chile. Los sabores picantes son explosivos y siempre nos toman por sorpresa. El chile es la emoción de emprender un negocio, de comenzar un libro, de aprender una nueva receta, de la primera cita, el primer beso, aquella fiesta en la que la pasaste increíble. Sólo hay que tener mucho cuidado con este condimento. Un poco de vez en cuando está bien. Usar demasiado puede provocar malestar y enfermedad.
Orégano. Esta hierba de olor es la alegría del atrevimiento en la cocina. En la vida, el orégano es el leer un poco más esta noche, es quedarte una hora extra trabajando, escribir una página más, correr un poco más, permanecer una hora más tomados de la mano, desafiar a todos cuando tienes la razón (pero de manera amable).
Ajo y cebolla. Estos dos sabores son muy fuertes y casi siempre van juntos. Están ahí para dar un sabor del cual no se puede abusar o su olor impregnará nuestra piel, delatándonos. Ellos siempre están presentes cuando empujamos las cosas un poco más de lo normal, pero sin provocar un accidente. Son como acelerar un poco más en el auto, montar una vuelta más en la montaña rusa, coquetear, desvelarse jugando o leyendo. Son actividades que nos gustan por lo que dejan en nuestra vida, pero no queremos llevarlas al extremo.
Curry. En las culturas asiáticas esta especia es de uso común, pero para nosotros está asociada con lo exótico. Poner curry en nuestra vida es probar o hacer lo que nunca hemos podido. Es comenzar a escribir un libro, ver una película extranjera, entrar por primera vez al gimnasio, conocer a una persona nueva, besar de manera distinta sólo para ver qué se siente, aprender un nuevo idioma. Es estar abiertos a todo lo que es diferente a nosotros.
Canela. La calidez, un buen aroma y un ligero sabor picante, nos lo brinda la canela. Para usar canela en nuestro día, sólo basta con sonreír, escuchar a alguien, llamar a nuestros padres, reir, ser amables, compartir una foto de familia, saludar con sinceridad a nuestros compañeros, siempre tener tiempo para una pausa en el día, leer un libro, ver una película en casa junto a la familia, acariciar a nuestra mascota, recordar a los que ya se fueron. La canela siempre se lleva bien con el azúcar.
Azúcar. La dulzura es lo que adorna nuestras vidas. Es el postre que podemos ofrecer al mundo entero y que no cuesta nada más que un poco de cariño y tiempo. El azúcar de la vida es el amor que nos dan nuestras familias, amigos, la persona que nos saluda en la mañana. Es la risa, la gentileza, la humildad. Es una palmada en el hombro y es tender la mano a quien lo necesite.
Estas son tan sólo algunas analogías entre los condimentos y la vida. Un poco de cada uno hace que tu experiencia sea mucho más rica e interesante.
¿Cómo se relaciona esto con minimalismo? Que cada condimento de la vida cuesta muy poco o es gratis. No necesitas invertir mucho para comprender que la felicidad y el sabor están dentro de ti. Sólo se requiere un poco de creatividad y ganas de hacer las cosas.
Mi lista de condimentos para la vida no está completa. ¿Me ayudas a terminarla?.

Morelos Kyonin, escritor, blogger y podcaster