domingo, 22 de julio de 2012

Allah Hoo Allah Hoo by Rahat Fateh Ali Khan

Anouar Brahem - Halfaouine!

OKAY TEMIZ - FOR YUNUS

El valor de la mujer canaria.



Aida Valeriano.

Protagonizó en su día un reportaje de la serie “Gente en la isla”, que presentó a una mujer valiente y trabajadora que realizaba en solitario todas las tareas del guarapeo en unas condiciones más duras que hoy. Aida era una mujer muy joven que, en el momento de publicarse el reportaje, acababa de fallecer dejando un bebé de cuatro meses. Dieciséis años después, ese bebé es una joven que ha escrito al autor del reportaje para agradecerle poder disfrutar de un pedacito más de esa madre que no pudo conocer.

Pellagofio

La isla entra por los ojos.

Al calor de la nueva industria turística que se abría en Canarias a mitad del siglo pasado, el Cabildo de Gran Canaria extendía una red de miradores, algunos asociados a restaurantes típicos de la tierra, en los lugares más estratégicos del interior de la isla. Hoy, y tras décadas de abandonos, el Patronato de Turismo se propone recuperarlos con limpieza, alicatado y nuevos concursos que puedan devolverles su esplendor de antaño.

CRISTÓBAL PEÑATE
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
La isla de Gran Canaria está plagada de miradores insulares desde los cuales los visitantes pueden contemplar vistas panorámicas espectaculares aprovechando la singular orografía insular.
Desde hace ya más de medio siglo el Cabildo de Gran Canaria inició su red insular de miradores, con el objeto de que los turistas que visitaran la isla pudieran hacer en un mismo día una ruta atractiva para sus ojos.
De norte a sur y de este a oeste se fueron aprovechando los privilegiados lugares de altura de la isla para ir adecentando espacios de paso para los foráneos que querían conocer más y mejor Gran Canaria, inmortalizándola con aquellas antiguas cámaras fotográficas.
Hoy ya se puede ver a esos turistas obteniendo las mismas imágenes a través de artilugios más complejos y modernos. Las nuevas tecnologías han ido perfeccionándose con el tiempo: de los vetustos aparatos para captar fotos instantáneas se pasó a las cámaras de vídeo y ya hoy los turistas emplean sus teléfonos móviles para sacar fotos o hacer vídeos de los mejores paisajes de la Isla.
El Patronato de Turismo tiene registrados 35 miradores insulares. A algunos de ellos se les adosaron restaurantes complementarios para dar un servicio más completo al turista en el caso de que quisiera aprovechar la visita y la estancia para el avituallamiento, hacer un descanso y proseguir la ruta.
El Patronato de Turismo está desarrollando el conocimiento del interior de la Isla "como motor de empleo y generación de riqueza", en palabras del consejero del área, Melchor Camón, por lo que ha reforzado este verano las acciones de mejora sobre los miradores.
El pasado viernes concluyeron las obras del mirador de las Dunas de Maspalomas y para esta semana el objetivo será Degollada de Las Palomas y Pico de las Nieves.
El Patronato de Turismo de Gran Canaria tiene una unidad de acción inmediata que pasa revista y ejecuta mejoras en favor de la imagen de la isla.
Este departamento, que depende directamente del consejero de Turismo, Melchor Camón, realiza actualmente mejoras en áreas como el Pico de Bandama, Pico de las Nieves, Roque Nublo, Pinos de Gáldar, La Atalaya (Artenara), Degollada de Becerra (Tejeda), Las Palomas (Tejeda), Mirador de Ingenio (Santa Lucía de Tirajana), El Guriete (Santa Lucía), La Sorrueda, Las Tederas, Cruz Grande, Presas de Pinto (Arucas), Montaña de Firgas, Cenobio de Valerón, El Charco (La Aldea de San Nicolás) o El Molino (Artenara).
El impulso de La Cilla
El pasado 7 de julio se cumplió el 50 aniversario de la inauguración del mirador La Cilla, en Artenara. Como bien recuerda el cronista oficial del municipio, José Antonio Luján, sobre sus orígenes históricos, "tras la Segunda Guerra Mundial se renuevan en Europa los circuitos turísticos que habían tenido sus antecedentes a comienzos de siglo. La moda del turismo y del disfrute de las vacaciones vuelve a renacer, y Canarias, por la benignidad de su clima, es un destino favorito único si cabe".
En este sentido, el Cabildo de Gran Canaria comienza a impulsar planes de infraestructura que sirvieron de acogida y acicate al desarrollo de esta industria en la isla.
La capital, con la playa de Las Canteras, es destino preferido al mismo tiempo que se proyecta el desarrollo del turismo interior. A comienzos de siglo ya se habían construido los hoteles Santa Brígida y Quiney en el Monte Lentiscal o el parador nacional de la Cruz de Tejeda.
Más tarde, con Matías Vega al frente del Cabildo, comenzaron a llegar los primeros miradores insulares, que luego fueron desarrollados por otros presidentes, como Ervigio Díaz Bertrana, que fue el que inauguró el de La Cilla.
Actualmente existen 35 miradores turísticos registrados por el Patronato de Turismo, y son los siguientes: Barranco de Silva (Santa María de Guía), Plaza de la Iglesia de Moya (Moya), Montaña de Firgas (Firgas), Balcón de Zamora (Valleseco-Teror), Montaña de Arucas (Arucas), Montaña del Vigía (Las Palmas de GC), Montaña Cabreja (San Mateo), Jardín Canario (Las Palmas de GC), Pico de La Atalaya (Santa Brígida), Montaña de Bandama (Las Palmas de GC), Caserío de Bandama (Santa Brígida), Montaña de El Helechal (Valsequillo), Higuera Canaria (Telde), Pico de las Nieves (San Mateo), Montaña de Cuatro Puertas (Telde), Caldera de los Marteles (Valsequillo), Montaña de Arinaga (Agüimes), Guriete (Santa Lucía de Tirajana), Ingenio de Santa Lucía (Santa Lucía), La Sorrueda (Santa Lucía), Monte Pobre (San Bartolomé de Tirajana), Fataga (San Bartolomé), Degollada de la Yegua (San Bartolomé), Dunas de Maspalomas (San Bartolomé), Cruz Grande (San Bartolomé), Presa de Soria (Mogán), Balcón de La Aldea (La Aldea de San Nicolás), La Cilla (Artenara), Faro de Punta Sardina (Gáldar), Pinos de Gáldar (Gáldar), Fontanales (Moya), Las Palomas (Tejeda-Valleseco), Cruz de Tejeda (San Mateo-Tejeda), San Matías (Teror) y La Palmita (Agaete).
Entre los siete miradores previstos por el Patronato para próximas fechas se encuentran Pino Santo (Teror-Santa Brígida), Lomo Gordo (Telde), Degollada del Viento (San Bartolomé), Mesa del Junquillo (Ingenio), Alto de los Guanines (Agüimes), Amagro I (Gáldar) y Amagro II (Gáldar).
Turismo ha iniciado además en Montaña Cabreja, en la Vega de San Mateo, la limpieza de la zona, como primer paso a lograr la posterior restauración y el siguiente punto será el de San Matías, en la villa de Teror, que a pesar de recibir en el mandato anterior una inversión de 280.000 euros para su arreglo se encuentra hoy en un estado deplorable, al igual que ocurre con El Helechal, en Valsequillo, El Charco de San Nicolás, en La Aldea, o el de Pico Bandama, en la villa de Santa Brígida.
Otras instalaciones como el Parador de Firgas, que además funciona como hotel, sí se encuentran operativos o el de La Cilla, en Artenara, que funciona como restaurante, al igual que el de La Palmita, en Agaete, o el del Jardín Canario.
Aunque el Cabildo va a priorizar el arreglo de los históricos miradores de Montaña Cabreja (San Mateo), San Matías (Teror) y El Helechal (Valsequillo), lo cierto es que estos tres emblemáticos miradores están actualmente en situación de abandono, a pesar de que se va a sacar a concurso la explotación de sus respectivos restaurantes, que llevan años cerrados.
Botellones
De hecho, el alcalde de San Mateo, Antonio Ortega, tiene vallado el acceso al mirador de Montaña Cabreja "porque sus instalaciones están en un estado deplorable y no podemos dar esa imagen tan deteriorada al turista que nos visita".
Algunos miradores insulares, al estar ubicados en lugares apartados y solitarios, suelen ser víctimas de gamberros que maltratan las instalaciones o de jóvenes que aprovechan el paraje para hacer sus botellones.
El grupo socialista del Cabildo de Gran Canaria ha denunciado el estado de deterioro y abandono en que se encuentra el mirador El Helechal, en Valsequillo.
El consejero socialista José Antonio Godoy achacó en la Comisión de Turismo del Cabildo la situación deteriorada de otros miradores de la Isla, como los de San Mateo, Teror y San Bartolomé de Tirajana y anunció que cuatro de los cinco miradores que gestiona el Cabildo se encuentran cerrados al público en la actualidad.
Por su parte, el consejero de Coalición Canaria y presidente insular de la formación nacionalista, Fernando Bañolas, instó al Partido Popular en un reciente pleno a "dar una salida a la red insular de paradores, miradores y restaurantes de Gran Canaria" e insistió además en que "se están perdiendo oportunidades cuando se dispone de recursos suficientes y de una red que puede consolidarse como una nueva oferta turística para la isla y al mismo tiempo generar puestos de trabajo".
El consejero nacionalista afirmó que el PP "está dando de lado al patrimonio de la corporación" y puso como ejemplo el mal estado en el que se encuentran la fonda Doramas o el parador-albergue ubicado en la Montaña de Firgas, "instalaciones inauguradas en 2005, durante el mandato de José Manuel Soria, que supusieron una fuerte inversión del Cabildo grancanario y que a día de hoy se encuentran totalmente abandonadas y con usos diferentes a los establecidos inicialmente".
Bañolas apuntó a la importancia de las redes insulares de paradores, miradores y restaurantes en islas como El Hierro, La Gomera y Lanzarote "donde sí suponen una verdadera alternativa al turismo de sol y playa y cuentan con una importante demanda".
Desde finales de la década de los 90 se quiso unificar la marca, diseñando cubertería, mantelería, mobiliario, uniformes y anagramas que, bajo el nombre de Fondas de Gran Canaria, trató de consolidarse en mayo de 2004, pero el intento fracasó. Nueva Canarias criticó el nombre de fondas propuesto por el Cabildo por ser "un nombre más propio de la serie de Curro Jiménez".
El Patronato de Turismo de Gran Canaria ha solicitado a Patrimonio la tutela de los miradores para unificar la gestión de los miradores insulares y poder adecentarlos. En donde haya también restaurantes en desuso, la intención es sacarlos a concurso para que puedan ser explotados por empresarios privados.
Las medidas de mejora de la calidad de Gran Canaria en cuanto a miradores abarcan también a zonas como el Centro de Interpretación de Degollada de Becerra o la Ruta Camino de Santiago, así como la potenciación de rutas circulares y ejes transversales. Además de las mejoras de miradores, se han llevado a cabo otras de infraestructuras en la Cruz de Tejeda, así como el refuerzo del punto de información turística de Cruz de Tejeda y el centro de interpretación del Roque Bentayga.
La idea del consejero Camón es generar condiciones con los miradores y centros de interpretación visuales para potenciar el empleo. La Caldera de Bandama, Los Tilos de Moya en el parque Natural de Doramas, y el circuito circular del Parque Natural de Tamadaba forman parte de esa agenda.
El Patronato de Turismo de Gran Canaria ha impulsado en este último año nueve rutas lineales, que son importantes yacimientos de empleo, en recorridos como el de San Bartolomé a Santa Lucía de Tirajana, de Santa Lucía de Tirajana a Agüimes, de Santa Brígida a Teror, de Tejeda a la Vega de San Mateo, de Teror a Arucas, de la Cruz de Tejeda a Fontanales, de Fontanales a Teror, de Fagagesto a Agaete y del Jardín Canario, en Tafira, al casco histórico de Las Palmas de Gran Canaria.
70 toneladas de escombros
El Patronato de Turismo ha creado una fuerza de acción inmediata para mejorar los miradores de la Isla. Con esta medida, el Cabildo busca eliminar la existencia de puntos negros de estancia de turistas y grancanarios en la isla con imagen negativa para el destino.
Dentro de esta campaña, unas 70 toneladas de escombros y basura ya han sido retirados de los miradores de la Isla.
La acción ha llevado consigo que se hayan dado dos respuestas a corto plazo: de un lado, atender a la demanda de calidad de servicios a los grancanarios por parte de la corporación, tal y como ordenó en su momento el presidente insular, José Miguel Bravo de Laguna, y de otro, atender a las necesidades de los operadores turísticos.
"En Gran Canaria sus recursos, para orgullo de todos, no se esconden", mantiene Melchor Camón, que recordó, y agradeció, la cooperación ofrecida por otros departamentos insulares y municipales para mejorar la protección de la imagen de la Isla.
El titular de Turismo recordó asimismo que la primera petición de mejora que atendió cuando llegó al cargo fue la de mejorar los entornos de atracción turística "y no estaban hablando de grandes cosas, simplemente de tener aquellos espacios de interés general para Gran Canaria perfectamente limpios y adecentados".
Camón afirma que "aquí, en cuanto a proteger y defender la Isla, improvisación cero" y reitera que es preciso movilizar recursos para que los grancanarios y nuestros visitantes vean nuestras riquezas naturales adecentadas y útiles para todos". Recordó el compromiso de Bravo de Laguna por reforzar Gran Canaria "en parámetros de máxima calidad".
El consejero grancanario avanzó que además de impulsar acciones de control inmediato sobre los miradores se han tomado medidas para ayudar a difundir los miradores en redes sociales "ya que es precisamente desde esas zonas donde los turistas sacan imágenes que posteriormente se suben a canales virtuales y no hay que olvidar que el mayor operador turístico que viene a Gran Canaria se llama Internet".

El Festival de folclore de Ingenio acoge tres muestras etnográficas



El pasado jueves quedaron inauguradas en el Centro Cultural Federico García Lorca de Ingenio las tres exposiciones organizadas en el marco de la sexta edición de las Jornadas Etnográficas 'Cultura y compromiso' como marco teórico del XVII Festival Internacional de Folclore de Ingenio. La exposición 'Fernando Díaz Cutillas: Saber hacer ver', una muestra de carácter etnográfico y otra que ofrece una variopinta selección de máscaras étnicas del mundo se exhibirán en dicho espacio cultural hasta el día 29 de julio y podrán ser visitadas de 17:00 a 20:00 horas.

RECORDANDO A NANINO DÍAZ CUTILLAS

La colección de objetos de distinta naturaleza que pertenecieron al desaparecido folclorista y periodista canario, Fernando Díaz Cutillas, popular conductor del programa Tenderete, pertenece a los fondos que la Fundación Canaria Diaz Cutillas, dependiente del Cabildo grancanario, custodia desde hace unos años. La muestra 'Fernando Díaz Cutillas: Saber hacer ver', cuyo comisario es el doctor en Filología Hispánica de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Yeray Rodríguez, reúne medio centenar de objetos y entrecruza tres vertientes de Díaz Cutillas: la biográfica, la mediática y la documental.

Nanino vivió intensamente su profesión de comunicador pero atesoró durante sus 51 años de existencia un archivo personal de más de un millar de objetos que custodia la Fundación Canaria que lleva su nombre, creada en 2007 por el Cabildo grancanario. Un grupo de objetos personales, publicaciones o presentes dedicados ayudan en la sección biográfica de la muestra a dar cuenta de una vida polifacética e intensa.

En el apartado que brinda detalles de su vida profesional, la exposición exhibe guiones de Tenderete o de otros programas como Canarias Viva, los folletos que se elaboraban con los contenidos de cada uno de ellos, una muestra de la amplia cantidad de fotos de los distintos programas a los que estuvo vinculado Díaz Cutillas, así como la propia emisión de algunas grabaciones en las que participó y una amplia muestra de instrumentos musicales vinculados a cada una de las islas, que tratan de ofrecer un acercamiento a la labor mediática que le otorgó tantísima popularidad. Finalmente la muestra propone en su sección documental una selección de libros, discos y piezas artesanales interesantes.

Como señala el folclorista y comisario de la muestra Yeray Rodríguez, "Nanino fue muchísimo más que un presentador de televisión, el hábil nadador que escribía poemas, el hombre noble que leía con fruición textos etnográficos y antropológicos, el canario de cualquiera de las islas fanático de la cocina, el amante del bell canto y de las malagueñas, de oído fino y atento a los latidos de ambas orillas atlánticas y del resto de rincones del planeta. Forma parte del acervo de Canarias y resulta tarea más que compleja encontrar en la historia reciente del Archipiélago un personaje que suscite afectos más unánimes que Nanino Díaz Cutillas".

MÁSCARAS DE CINCO CONTINENTES

Otra de las muestras interesantes que acompañan el marco teórico de las Jornadas Etnográficas 'Cultura y compromiso' es la de máscaras del mundo que ha coordinado Iván Falcón, profesor de la Escuela Municipal de Pintura e Ingenio, en la que cursan estudios unos 130 alumnos. Casi cuarenta máscaras étnicas de países de los cinco continentes del mundo se muestran en esta exposición, en la que han participado unos ocho alumnos que han elaborado en las últimas semanas en el seno de un taller creativo, cada uno de los fieles modelos seleccionados finalmente de entre las 500 máscaras propuestas por Falcón. Según señala Falcón, la que más trabajo ha conllevado en el taller ha sido la de Sri Lanka, "por el nivel de complejidad de su laboriosa decoración. La gran mayoría llegan a pesar un kilo".

Realizadas con materiales reciclados, pasta de papel y cartón, fundamentalmente, la exposición de estas máscaras refleja en buena medida el nivel de cohesión y colaboración que muestran muchos voluntarios de Ingenio que estos días se vuelcan con su Festival Internacional de Folclore. Buena parte de las máscaras que conforman esta muestra serán empleadas por los componentes de la Escuela Municipal de Danza que tomarán parte en el acto de clausura del mencionado evento en la noche del 28 de julio en la Plaza de La Candelaria.

La tercera de las muestras que propone este año el Festival Internacional de Folclore de Ingenio es la de carácter también etnográfico que ha coordinado Francisco López Monroy y que en esta ocasión incorpora dos nuevos estudios etnográficos en los que se encuentra inmerso, uno acerca de la elaboración del queso, al que incorpora objetos como el cañizo o la pinta entre otros; y el otro sobre las jaulas de caña. A estos hay que sumar también los estudios presentados en ediciones anteriores, entre los que destacan el de la alpargata, el cuchillo o el timple canario, y el del hilo de pita, entre otros. Francisco López adelanta que se trata de una colección de aproximadamente tres mil piezas, que reproducen el stand presentado por la Villa de Ingenio en la primera Feria de las Flores, celebrada en Las Palmas de Gran Canaria; u objetos relacionados con la herrería, el calado, ropa indígena, juguetes y utensilios de antiguos oficios.

Mariposas al borde de la piscina


Mientras tecleo estas líneas, cientos de chicos y chicas están a punto de iniciar una nueva relación, impulsada por el oasis estival. Amor al calor del calor.
  • Amor idílico. Amor perfecto. ¿Amor real? El verano es tiempo propicio para el amor y para las trampas del amor. No pocos jóvenes -y no tan jóvenes- no han logrado reponerse de una relación estival fracasada, rota por la distancia de la separación en septiembre, o por el desengaño de descubrir que el chico o la chica perfecta, sencillamente, no existen más allá del primer hervor del enamoramiento playero.
    Las particulares condiciones del verano, y más aún de las vacaciones, hacen de este tiempo un coto especial para el ligue y el enamoramiento. Especialmente en la adolescencia, pero puede darse en todas las edades, más aún ahora que la pubertad de muchos se extiende hasta la senectud sin pasar por la juventud.
    El amor de verano comienza en julio o agosto y muere con las primeras lluvias del nuevo curso. Rara vez continúa porque, por su características, nace en un entorno tan ideal, tan perfecto, que no es capaz de superar el golpe con la realidad. Se disfruta con intensidad en la adolescencia y, en cierto sentido, es una gran escuela para el corazón, aunque en ocasiones termine entre grandes tormentos, precisamente porque no está exento de peligros, como veremos a continuación.
    Señalan los expertos que enamorarse en verano es más fácil, primero, porque disponemos de más tiempo libre y estamos más relajados. Segundo, porque el verano, el sol y la playa nos dejan más tiempo para cuidarnos, broncearnos y ponernos tan guapos en esas fotografías playeras que luego, cuando las rescatamos a mediados de febrero, no somos capaces de reconocernos. Por último, la obvia exposición carnal de piscinas, playas y demás caldos veraniegos despierta el instinto depredador del macho y de la hembra, recordándonos que no somos cuerpo y alma, y que el amor es una fórmula de mágicas proporciones entre el espíritu y esos deslumbrantes ojos verdes sobre tez morena. Nada que no sea intrínsecamente humano.
    La terraza de modaSexólogos y psiquiatras más o menos oportunistas, de los que llenan en verano las secciones de ocio de decenas de periódicos y revistas, recomiendan aprovechar al máximo los amores de verano, para entregarse a la oportunidad del disfrute romántico y sexual más cinematográfico y crecer en autoestima de cara al duro invierno. Acabo de leerlo en una de esas revistas de peluquería para chicas. El gran consejo final era tan absurdo como decadente: “Liga todo lo que puedas este verano y te sentirás mejor”. No me pregunten por qué, pero a la autora del artículo me la imagino psicóloga, fea como una noche de invierno a la intemperie, rondando los 50, divorciada unas quince veces, sin hijos y en una profundísima depresión crónica desde los 30. Ojalá me equivoque. Por ella.
    Otros expertos, en cambio, ofrecen la alternativa del sentido común, y aconsejan vivir con cierta prudencia las bravuconadas del corazón durante los meses más cálidos. Al fin, tras el calor llegará el invierno -recuerdan-, y las heridas de una relación de verano que se ha llevado demasiado lejos, y que ha terminado por romperse en septiembre, pueden lastrarnos durante largo tiempo. No es oro todo lo reluce en el amor y aprender a administrarlo y a interpretarlo es, quizá, una de las tareas más importantes de nuestra vida, si tenemos en cuenta que la felicidad depende en gran medida del amor.
    Por su duración, los amores de verano rara vez llegan a serlo técnicamente. Tan solo alcanzan a recorrer la primera senda, la del enamoramiento, de un camino mucho más largo. Nadie lo explica mejor que el psiquiatra Enrique Rojas en El amor inteligente: “Estar enamorado no es suficiente para que el amor funcione. Es ese el principio, el empujón que pone en marcha toda la maquinaria psicológica de los sentimientos, y en los comienzos estos tienen una enorme fuerza. Pero eso tiene validez solo al principio. El amor es un fuego que hay que alimentar cada día. Si no, se apaga. Hay que nutrirlo de cosas pequeñas, en apariencia poco relevantes, pero que está en la falda de lo diario”.
    El flechazo veraniego de playa, piscina o fiesta con amigos es frecuentemente un regalo envenenado. El enamoramiento es un estado fugaz, un medio, no un fin, por más que las estúpidas comedias románticas de nuestros días se empeñen en dibujar eso del ‘amor eterno’ como si fuera un inmutable estado de excitación, levitación y felicidad máximas. Quizá por eso el fin del verano actúa como ese alfiler que estalla el globo exageradamente hinchado del amor idílico. “El enamoramiento no puede mantenerse mucho tiempo”, escribe el filósofo José Ramón Ayllón, “porque la vida humana implica una pluralidad de actividades que impide el arrebato permanente, y porque la plenitud anunciada es un programa que debe ser realizado en el tiempo”.
    Pero aun cuando la pareja formada al calor y la samba del verano sepa enfocar correctamente los rugidos de su corazón, en muchas ocasiones tendrá que luchar contra otro elemento, tan frecuente como decisivo: la distancia. Y es que muchos de los amores de verano se producen precisamente durante nuestras propias vacaciones, en las que nos desplazamos a otros lugares y coincidimos a su vez con otros veraneantes. Así, es probable que ambos enamorados tengan que regresar a sus ciudades de origen al término del verano. La relajante sensación de estar lejos del hogar contribuye a formar ese clima propicio para el flechazo estival, de la misma forma que amplifica el golpe con la realidad al terminar las vacaciones.
    De pronto, esa rejuvenecida pareja de novios que coincidía a diario en la playa y en las terrazas de moda cada noche, disponiendo además de todo el día libre para verse, hablarse y conocerse con calma, se encuentra con la losa de la distancia, las dudas, el frío de la soledad, la nostalgia y el regreso a una rutina profesional -o a las aulas- en la que todo se habrá vuelto gris, en comparación con el luminoso verano lleno de promesas imposibles. Solo algunas relaciones estivales con suerte, y sólidamente cimentadas y maduradas, pueden resistir y sobrevolar este golpe, dando lugar a un heroico noviazgo duradero, capaz de sobrevivir a la distancia. Pero sin ánimo de restar méritos a los especialistas en las piruetas del corazón, es una hazaña que roza lo imposible. Al menos, estadísticamente.
    Bajo el mismo paraguasTodo esto no significa que el hombre deba arrancarse el corazón en verano y arrojarlo al fuego. Nada más equivocado que renunciar a lo que somos. La prudencia en las cosas del amor es siempre un consejo sensato al que, por otra parte, casi nadie acude cuando llega el momento; lo cual no implica que debamos grabarlo en la conciencia, para saber cómo obrar cuando estemos perdidos, que será la mayor parte de nuestra vida. De todos modos, acudo de nuevo a una cita del Dr. Enrique Rojas para explicar la actitud realmente humana y razonable ante los flechazos tan frecuentes en estos meses de ocio: “Un hombre sin pasiones no es un hombre; lo importante es luchar por domarlas, por encauzarlas y orientarlas hacia lo mejor”.
    No es posible dejar de amar. No es posible dejar de buscar el amor. Y no es posible volverse inmune de pronto al enamoramiento, con una frialdad extrema que no es ni fuerza de voluntad, porque no es humana. La mejor defensa contra los desengaños de septiembre no es volverse de piedra y hielo, sino añadir un punto de racionalidad a la ensalada sentimental estival.
    Por otra parte, tal y como sostienen también los dos expertos citados, contar con el asidero de una vida espiritual activa proporciona la red que evita que el golpe de cada caída sea demasiado doloroso, además de facilitarnos el criterio, e incluso el consejo para no dejarse engañar por las falsas mariposas del amor que rondan algunas piscinas, vistiendo de eternidad lo que tan solo es un instante, y disfrazando de entrega lo que es exactamente su contrario, el egoísmo más atroz.
    Y, si el verano no nos ha servido amores buenos ni duraderos, o incluso si nos han hecho sufrir en vano, podemos acogernos al consuelo de que, objetivamente, el invierno es mucho más romántico que el verano. Al fin y al cabo, siempre ha sido más bonito cobijarse bajo el mismo paraguas en una tarde gris de lluvia y frío que sobrevivir entre sudores bajo la misma sombrilla de colorines en una playa plagada de turistas y olor a carne a la parrilla que lleva demasiados días fuera de la nevera.
  • ITXU DÍAZ

    Cuatro Puertas -Telde /Gran Canaria



    Casi en la punta de Montaña Bermeja, en territorio Telde, se encuentra el yacimiento de Cuatro Puertas, uno de los iconos de la prehispánica historia de Gran Canaria, un otero monumental, y quizá también santuario, desde el que los antiguos canarios observaban las miserias y el devenir de los primeros europeos que intentaban alongarse por el territorio interior.
    Desde aquél lugar, una toba volcánica dúctil, que se deja hacer a golpe de piedra hasta convertirse en un curioso entramado de arquitectura troglodita, es de imaginar a los canarios asombrados en el siglo XIV por lo que sucedía en Gando, abajo en la línea de costa.
    Verían con creciente inquietud cómo un grupo de franciscanos mallorquines y aragoneses edificaban en 1360 una, para ellos, inédita construcción en forma de torre, la primera de las cuatro que fueron destruidas y vueltas a rehacer a medida que las hordas colonizadoras llegaban con mayor frecuencia y densidad. A aquellos primeros cristianos con afán de evangelizar se les pasó por la piedra, después de ser hechos prisioneros, fracasando en la imposible convivencia de dos civilizaciones separadas por siglos, o quizá milenios, de desarrollo. Pero no serían los únicos que cayeran bajo el rudimentario aparato militar de los canarios, que sin embargo solventaban con eficaces estrategias. Como la que desmontó su defensa. Marín y Cubas, en Historia de las Siete Islas de Canarias (1694) relata cómo una cuadrilla de robacabras castellanos con domicilio en la Torre de Gando fue emboscada por "canarios desnudos como es su uso". Los vigilantes, al ver la acometida salieron de la fortificación a espantar a los indígenas, dejando las entradas abiertas. Otra tanda agazapada con el pecho en el suelo aprovechó el despiste. Así "entraron dentro, sacaron las mujeres y mataron algunos pobres enfermos que allí había".
    Si una cámara imaginaria se colocara en aquellos tiempos de guerrilla en la cancela de Cuatro Puertas se hubiera recogido el documental de un proceso en el que los castellanos iban ganando terreno hasta llegar al almogarén que corona el espectacular conjunto.
    Para llegar hoy hasta el lugar se necesita llegar al cruce de la Base Aérea, enfilar la GC- 140 y continuar hasta el barrio que lleva el mismo nombre que el conjunto.
    Como muchos de los principales yacimientos de Gran Canaria el de Cuatro Puertas es del tipo todo en uno. Detrás de la gran cueva se encuentra el conjunto residencial en pleno desfiladero. Casi un pre-Gaudí enredado con oquedades que dan a otras cuevas, senderos colgantes, recovecos, escondites, escalones, rampas, túneles y requiebros, que a su vez multiplican las opciones del destino, como la Cueva de Los Pilares, otro laberíntico adosado equipado de silos, estancias y bancadas desde donde admirar, o vigilar, el paisaje y que incluye un difícil paso por el que se llega a la secreta Audiencia, con todos los visos de ser el verdadero granero blindado de la ciudadela.
    En todo este plató se rodó en 1954 la sin par Tirma, con Marcelo Mastroiani en plan Don Hernán y Silvana Pampanini en su papel de cándida pero aguerrida Guayarmina. Para rematar la escenografía el equipo de producción se puso imaginativo estampando pinturas presuntamente aborígenes de las que quedan aún retales. La próxima señalización del yacimiento incluye una advertencia para evitar la confusión.
    El arte del vaciado
    Más allá se accede a la Cueva de los Papeles, bautizada así desde 1879 sin que se sepa bien por qué, con unos apenas imperceptibles triángulos púbicos asociados a la fertilidad. En Los Papeles, un loft para los pastores que luego ocuparon los espacios para el ganado, queda la huella de este uso, con hierros atravesando sus paredes albeadas o un firme cementado.
    Pero es en el almogarén orientado al este el que ofrece el punto espiritual de Cuatro Puertas, con símbolos en suelo y unos paramentos circulares con unas Úes labradas en un lateral que han generado sus interpretaciones.
    Donde unos ven una consecuencia de la propia manipulación constructiva del lugar, o de los restos de la extracción de piedras de molinos, unos terceros creen un enigmático signo alfabético que llevaría al nombre del ídolo. Unos últimos localizan en ello el camino hacia lo astral y los crecientes de la Luna.
    En cualquier caso es la propia Cuatro Puertas la que se lleva la palma del yacimiento, en realidad una escultura interior, un minimalismo primitivo de cuatro aperturas ejecutadas a pico, que dejó luciendo tres potentes columnas por el arte del vaciado. Si la U ya traía teorías, la sala no se queda atrás. Quizá excesiva como vivienda para aquellos parámetros, con sus 119 metros cuadrados, en lo que más coinciden los arqueólogos e historiadores es en que sin duda se trata de un importante centro para la cultura prehispánica. Viene con su terraza incluida y en ella se aprecian los agujeros que podrían servir para fijar una generosa sombra en el área exterior.
    Con esos retales Cuatro Puertas tiene un catálogo de posibilidades que aspiran a fijarse como un fin aproximado, lo que ocurre es que abarcan casi todo el espectro de lo posible. Desde para guardar las cabras a los marcadores astronómicos, pero también otros más sustanciosos, como morada de harimaguadas o corte real del Faycán de Telde, un palacio pues, de color bermejo, que recibe la toponimia de la montaña que lo cobija, pero que también tiene su misterio.
    Quizá de los contados lugares que aún quedan de la Gran Canaria indígena en el que aún retumba la piedra como diapasones, que siguen vibrando por el paso de aquella otra vida. Su itinerario tiene eso y, de propina, la capacidad que le regala al visitante para sentirse un rato explorador, tanto por la impronta caprichosa de su intrincada geología como por las soluciones funcionales, sin trampa, Pampanini, ni cartón, de aquellos arquitectos que nunca conocieron planos.