domingo, 4 de noviembre de 2012

Tirajana....mi tierra amada




Lo que hoy en día conocemos como el municipio de San Bartolomé de Tirajana era, hasta casi mitad del siglo pasado, un amplio condado donde vivían agricultores, pescadores y pastores.

Durante su etapa aborigen, Tirajana y La Aldea de Tunte pertenecieron al Reino de Telde, gobernados por el monarca Bentejuí, el guanarteme. Tirajana, junto con Tirma, era uno de los refugios sagrados donde existían templos para ritos y ceremonias.
En 1479, durante la conquista, un importante regimiento castellano sufrió una gran derrota en la batalla de La Caldera. Casualmente, la batalla se produjo un 24 de Agosto, festividad de San Bartolomé, santo al cual los castellanos imploraron su protección.
De aquí surgió el culto y devoción a este apóstol, además del copatronazgo de la Villa. En 1480, un año más tarde, cuando la isla de Gran Canaria prácticamente se encontraba bajo el dominio total de la Corona, los antiguos canarios, acorralados, decidieron esconderse en la fortaleza de Ansite, último bastión de la resistencia aborigen.
Ante la idea de ser apresados, torturados y esclavizados, los antiguos canarios decidieron desprenderse de sus vidas, arrojándose por el Barranco de Ansite en 1484. Durante la conquista, la isla experimentó una extraordinaria metamorfosis, constituyéndose una administración, una economía sólida, y una nueva sociedad. Sin embrago, durante tres largos siglos, la isla de Gran Canaria sucumbió a distintas amenazas y ataques de corsarios y piratas, encabezados por Sir Francis Drake y Pieter Van Der Does. Corría el año 1599. Pasada esta época de tormentas y batallas románticas, ya en 1813, San Bartolomé de Tirajana quedó constituido como ayuntamiento.
Su economía se basó en la agricultura de la caña de azúcar, cultivos de cereales, tabaco y árboles frutales.

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